Receta y Autor, VG Torres.

…volvemos a poner el arroz como protagonista de otra de nuestras fantásticas aventuras. El arroz, el caldo de carne y el queso parmesano. Volvemos a hacer un Risotto pero esta vez con chorizo y bacon ahumando. Vamos a por un Risotto de ibéricos.


Ingredientes:

-Un vaso colmado, como el de la foto, de arroz arbóreo, incluso un poco más. -Unos 120 gr de queso parmesano rallado. -1 litro de caldo de carne, este de Gallina Blanca es muy bueno. -Una cucharada sopera de mantequilla. -Un vaso de vino Blanco. -1 Cebolla. -Chorizo o Vela ibérica al gusto. -Medio trozo de Bacon ahumado. Sal y Aceite de Oliva.

Preparación:

Comenzamos con los ingredientes para nuestro Risotto de ibéricos. El primer paso de todos es pelar la cebolla y trocearla de forma uniforme. Cogeremos una cacerola donde vamos a preparar prácticamente todo y echaremos un buen chorro de aceite de oliva virgen. Ponemos el fuego a tope y cuando el aceite esté muy caliente echamos la cebolla y bajamos el fuego a la mitad o un poco menos y empezamos a pochar la cebolla. Mientras esta se va haciendo ponemos en otra perola todo el litro de caldo de carne Gallina Blanca. Este caldo es muy bueno y nos va a permitir incluso la posibilidad de no echar sal al arroz. Ponemos el fuego a funcionar ya que necesitamos el caldo caliente para ir incorporándolo al arroz más tarde.

Mientras tenemos las dos cacerolas al fuego y vamos vigilando la cebolla pochándose, nos ponemos a cortar el chorizo o vela ibérica en trozos pequeños y troceamos también el taco de bacon ahumado en trozos del mismo tamaño. La cantidad de ambos es al gusto de cada uno. Tampoco abuséis mucho ya que el protagonista de la comida es el arroz. Si queremos comer más chorizo nos hacemos un buen bocata. jejeje.

Una vez tengamos chorizo y bacon troceados lo incorporamos a nuestra cacerola y dejamos que se hagan terminando al tiempo de pocharse la cebolla.

 

Más o menos este debe de ser el aspecto de lo que llevamos cocinado. Remover con la cuchara de madera constantemente para que no se nos queme la cebolla e ir vigilando todo bien. Ya tiene que empezar a oler en la cocina, eso es que vamos muuuuuy bien. Ir abriendo la botella de vino blanco y probarlo, seguro que está muy bueno.

 

Casi a punto de terminarse de hacer la cebolla junto con el chorizo ibérico y el bacon ahumado introducimos una cucharada sopera de mantequilla para darle ese sabor característico que ofrece esta. Removemos bien y terminamos de cocinar todo durante un par o tres minutos más o menos.

 

Una vez la mantequilla se termina de fundir con el resto de ingredientes debería de quedarnos con este aspecto. La pinta que empieza a tener esto es muy buena, y todavía no hemos echado el arroz.

 

El paso que viene a continuación empieza a ser muy divertido porque es cuando empiezan a desprenderse aromas que te despiertan el loco deseo de ponerte a comer cuanto antes mejor.

Preparamos el vaso de vino blanco, un buen vasito no os quedéis cortos. Cogemos el arroz arbóreo que teníamos reservado en nuestro cuenco y lo echamos en nuestra cacerola donde están esperando la cebolla y el resto de ingredientes ya preparados. Removemos todo el arroz con la mezcla para que se rehogue muy bien. Continuamos haciendo esto durante un par de minutos y a continuación subimos el fuego e introducimos el vaso de vino. Dejamos que se cocine todo otros dos minutos más con el fuego alto.

 

Como dijimos anteriormente durante esos dos minutos o tres en los que introducimos el vino blanco con el fuego alto conseguiremos que se evapore el alcohol de este y le de el toque de sabor que perseguimos en este tipo de arroces. Pasado este tiempo observaremos que el aroma que se desprende de la cacerola es distinto a antes de echar el vino. Ya podremos bajar la intensidad del fuego y dejarlo más o menos a la mitad de intensidad.

 

Los pasos sucesivos que viene a continuación son los que más definen este tipo de platos. Se trata de ir incorporando el caldo de carne que recordemos que teníamos caliente en la otra cacerola al lado de la que estamos haciendo el arroz. Con un cazo vamos incorporando caldo, dos o tres cazos por operación. Como el caldo está caliente y mantenemos el fuego del arroz medio/alto el arroz se cocinará tal y como queremos. Una vez veamos que el arroz se va quedando sin caldo volvemos a repetir la operación y echamos otros dos o tres cazos más, según veamos.

Esta operación la repetiremos hasta terminar todo el caldo de la otra perola, el litro que venia en el tetra brick. También tendremos que ir viendo como se va cocinando el arroz. Si vemos que se queda sin caldo enseguida es que tenemos el fuego demasiado alto. Y viceversa. Tenemos que observar como va quedando este y la mejor forma es ir probándolo cuando estimemos que el aspecto del arroz nos indique que vaya a estar hecho.

El caldo de carne de por sí es sabroso así que podéis incluso prescindir de echar sal. Según esté el caldo. Al probarlo eso lo juzgareis en seguida. En esta ocasión por ejemplo no hubo que echar ni pizca de sal. Salió tremendo.

 

Conforme se ha ido consumiendo el caldo de carne nuestro arroz se ha ido haciendo. Ya hemos echado el ultimo cazo de caldo y dejamos que se termine de cocinar todo. Si os gusta un poco más meloso apagar el fuego antes y dejar alguna mancha con caldo. Si no es así dejar que se consuma el caldo por completo. Apagamos ya el fuego y esperamos un minuto a que repose un poco. A continuación viene el último paso.

 

Ya por último echamos todo el queso parmesano. Nosotros hemos utilizado unos 120 gr de este queso, podéis incorporar más o menos, como lo veáis. Creo que la proporción que hemos utilizada es la correcta. Probar porque seguro que este plato lo vais a hacer muchas veces.

Remover todo muy bien para que el queso impregne todo.

 

Y ya hemos terminado. Solo queda esperar a que reposase unos minutos y que perdiera un pelín de temperatura para no abrasarnos la boca al comer, lógicamente.

Este arroz es un espectáculo para los sentidos. Huele súper bien pero es que el sabor que tiene es maravilloso. Servimos en los platos y apostamos a que no va a quedar absolutamente nada en la perola. Abrir vino y a disfrutar.

Espero y deseo que os guste.

 

Risotto de ibéricos.

 

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